A los 85
La vida no parece tan larga como el contar los años vividos, a esta altura se piensa más en lo que será el mundo sin tí y lo que hiciste por él. Pues, el final es bastante claro ya.
La lista de asuntos pendientes se atiende día a día. Predominan los silencios porque se valora la paz y se conoce la injusticia de perturbar el sosiego.
La palabra se emplea con sabiduría, no se gasta en oídos caprichosos.
La vida se convierte en algo simple, el tiempo en un amigo con el que se hacen pequeños acuerdos, pero la muerte...
La muerte se espera como un libertador.
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