Cadena de plata
Migue nunca se quitaba aquella cadena de plata con piezas entrelazadas, ni siquiera para dormir; aunque cada mañana se percatara de las marcas rojas que le dejaba, a veces como besos y otras como rasguños, era parte de él, de su fuerza física y mental. Solo eso, tan sólo eso, me recordaba cuanto valor se necesita para superar la adversidad de la vida.













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