LA HUIDA
Colgué el teléfono, tomé la mochila, empaqué una muda, agua y el poco dinero que aún poseía, agarré con fuerza la mano de mi hija, la jalé hacia la puerta pero ella se resistió y protestó, quería su peluche, el que había dejado caer en el suelo por mi culpa, la miré a los ojos y me di cuenta... Tomé aire un momento y me agaché para suplicarle que confiara en mí, haz todo lo que te diga - le susurré y dejé que por un segundo soltara mi mano para recoger su peluche favorito, no podía negarle ese apego, al fin y al cabo sería su único juguete por mucho tiempo. Salimos de casa, sin mirar atrás, con miedo y sin certezas.
De prisa llegamos al punto de encuentro y recogimos los papeles, todo estaba listo, huimos ¿Qué otra alternativa teníamos?
Comentarios
Publicar un comentario